Opinión y debate

Declaración de Somos Alcalá en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres

25 DE NOVIEMBRE 2018

Somos Alcalá un año más conmemora el Día Internacional para la eliminación de la violencia hacia las mujeres. La violencia como el más brutal símbolo de desigualdad, que nos afecta a todas por el simple hecho de ser mujeres. Esa violencia que representa la segunda causa de mortalidad violenta intencionada, una práctica deleznable que descalifica no solo a quien la realiza sino también a quien lo tolera y que requiere una contundente respuesta.

Y es por ello que, en este compromiso adquirido con la erradicación de la violencia machista en cualquiera de sus manifestaciones, debemos impulsar medidas que de una vez por todas nos lleven a su absoluta abolición.

Mientras las desigualdades de todo tipo, económicas, educativas, sociales, etc. sigan siendo la base de la organización estructural de nuestra sociedad, el patriarcado seguirá dominando y oprimiendo cada estamento social, político, jurídico, económico o educativo de nuestra sociedad. Y en tanto que no seamos capaces de eliminar esos valores inculcados desde la infancia a nuestras niñas y niños, en los que el hombre se muestra superior a la mujer, la violencia machista no podrá ser erradicada.

Los datos a 30 de octubre son escalofriantes, 79 mujeres asesinadas, 8 niñas y 2 niños; y a ello hay que sumar el sufrimiento de las criaturas que han quedado huérfanas. Podemos decir sin temor a equivocarnos que es la mayor lacra que ha sufrido nuestro país.

La firma de leyes o acuerdos, como el Pacto de Estado en materia de violencia de género, al no ser dotados con la aportación económica suficiente para sufragar todo el programa, son auténtico papel mojado que en nada ayudan a las víctimas.

Es preciso disponer de viviendas, de bolsas de empleo, de actividades formativas, de organismos médicos, de entornos de cuidados, que atiendan a todas aquellas mujeres que se han empoderado y con una enorme valentía han denunciado a sus maltratadores. Porque de otro modo, les estamos animando a denunciar para luego dejarlas en la estacada y además las ponemos en riesgo.

 

No podemos olvidar que se ha visibilizado en los últimos meses la necesidad de realizar algunas reformas en el código penal actual, por ejemplo el supuesto de abuso sexual del código penal que ha propiciado sentencias en casos de violencia ejercida contra las mujeres que han sido muy cuestionadas socialmente. Sentencias que no impartían justicia y que hacen a las mujeres más vulnerables a cada paso.

Pero también debemos mantenernos en la esperanza de que cada vez más mujeres alzan públicamente la voz contra la violencia machista y las estructuras patriarcales y apoyan a las víctimas, y cada vez más hombres se suman a esta lucha renunciando a sus privilegios.

Todas las formas de violencia, incluyendo la violencia sexual, la trata de niñas y mujeres, la mutilación genital, el acoso laboral, los vientres de alquiler o cualquier otra forma de violencia contra la mujer ha de ser eliminada.

Utilizar importantes y potentes herramientas como la sororidad y la empatía para hacer saber a las víctimas que no están solas es algo que debemos practicar todas y cada una de nosotras.

Sembremos rebeldía hasta que cosechemos libertad.