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Inauguración de las III Jornadas de Biodiversidad, Paisaje y Territorio.

  • Alberto Egido, concejal de Medio Ambiente y Movilidad, junto a Pedro Arrojo y Antonio Gómez Sal, catedrático de la UAH, inauguraron las III Jornadas, que se centran en las prácticas tradicionales para afrontar los retos medioambientales del futuro.
  • Pedro Arrojo: “Debemos recuperar el interés general y la gestión pública participativa, en lugar de la peligrosa dinámica de mercantilización y privatización del agua” a la que estamos asistiendo.
  • Alberto Egido: “Tratamos de recuperar la sabiduría reciente que está cayendo en el olvido, sobre todo, en lo que se refiere a la gestión del suelo, que cada vez es más pobre, menos sostenible”.

La Concejalía de Medio Ambiente, que coordina Alberto Egido, inauguró las III Jornadas de Biodiversidad, Paisaje y Territorio con una charla-coloquio sobre “La nueva cultura del agua desde la sabiduría de las generaciones pasadas”. El gran protagonista de esta inauguración fue el profesor Pedro Arrojo, primer español en recibir el Premio Goldman de Medioambiente en la categoría Europa y especializado en la investigación de la economía del agua. Arrojo explicó durante la conferencia que “necesitamos tratar el agua, nuestros ríos, como patrimonio común, como cosa de todos y todas”. Frente al modelo de privatización del agua “que nos quieren imponer”, dijo el profesor de la Universidad de Zaragoza, “debemos recuperar el interés general y la gestión pública participativa, en lugar de esa peligrosa dinámica de mercantilización y privatización de la Res publica” que afecta no solo al agua, sino a otros bienes y derechos básicos, y que está siendo impulsada por el neoliberalismo económico dominante.    

Junto a Alberto Egido y Pedro Arrojo estuvo Antonio Gómez Sal, catedrático de la Universidad de Alcalá (UAH), quien añadió al diagnóstico de Arrojo que “la nueva cultura del agua necesita de un nuevo concepto, una nueva visión del territorio”, así como apostar definitivamente por la “economía circular”.

Cuando se habla de nueva cultura del agua, explicó Arrojo ante las decenas de asistentes a la charla, “debemos cambiar los valores en juego, un cambio de cultura, por eso hablamos de nueva cultura del agua”. Hay una “crisis global del agua en el planeta agua, en el planeta azul”, lo cual es una paradoja. En pleno siglo XXI, se estima que 1.000 millones de personas no tienen acceso a agua potable y por esta razón “mueren cada día 10.000 personas”, la mayoría niños y niñas de menos de 5 años.

Alberto Egido, concejal de Somos Alcalá, explicó que estas Jornadas “tratan de recuperar la sabiduría reciente que está cayendo en el olvido, sobre todo, en lo que se refiere a la gestión del suelo, que cada vez es más pobre, menos sostenible”. En la línea de lo apuntado por Arrojo, consideró que los gobiernos tienen la obligación de implantar nuevos modelos de gestión pública participativa, tal y como defiende Somos Alcalá, en los que los servicios básicos no sean considerados bienes con ánimo de lucro, si no todo lo contrario, bienes de interés general.

Las tres fallas críticas: insostenibilidad, inequidad y el neoliberalismo privatizador

Arrojo está convencido de que la “escasez” de agua no es la razón. La crisis global del agua viene derivada por “tres fallas críticas”, sentenció. Una falla es la “insostenibilidad, la quiebra de la salud de nuestros ecosistemas acuáticos, donde antes se podía beber o potabilizar fácilmente el agua, ahora nos envenenamos o enfermamos”. La segunda falla es la “inequidad” de un sistema económico “profundamente inmoral en donde crece la pobreza”. Y por último, ante este diagnóstico nos encontramos con la reacción del “enfoque neoliberal que nos impregna”, que nos dice que “si el agua de calidad la hemos hecho escasa, trabajemos con ella como un bien económico, privaticemos y que sea el mercado quien decida cómo debe gestionarse”.

Aquí se abre otra crisis que tiene que ver directamente con la “gobernanza” que, defiende Arrojo, “no puede entender al agua como un bien económico”. Es aquí donde se excluye del acceso al agua potable a los “clientes pobres”, donde se niega el acceso a parte de la población, la que menos tiene, a un bien básico como el agua.

En resumen, “si transformamos el agua en un puro bien económico y lo privatizamos, transformamos a los ciudadanos y a las ciudadanas en simples clientes. Y si esos clientes son ricos, desde un punto de vista egoísta pueden estar tranquilos. Pero si esos clientes son pobres, o tienen dificultades económicas, son vulnerables y se quedan fuera de sus derechos”. Así, si a esos 1.000 millones de personas que no tienen acceso a agua potable, que son pobres, les aplicamos estas políticas neoliberales y los transformamos en clientes, lo que está haciendo la sociedad es “agravar su vulnerabilidad y marginación”, denunció el también diputado de Unidos Podemos.

La solución: “necesitamos tratar el agua como bien común, no como negocio”

Una crisis de esta envergadura requiere de cambios políticos, de cambios institucionales y legales, pero “más allá de esto, requiere de un cambio cultural”, de una nueva cultura del agua “inspirada en la vieja sabiduría” de cómo nuestros mayores administraban el agua y cómo respetaban a la naturaleza. “Nosotros hoy, aunque solo sea por egoísmo inteligente, tenemos que respetar a la naturaleza y a los ríos que nos dan vida por la cuenta que nos trae”, concluye Arrojo.

Frente a la idea del “agua-negocio”, hay que recuperar y aplicar el principio aristotélico de “Res publica, la cosa de todos y todas”. Es decir, “necesitamos tratar el agua, nuestros ríos, como patrimonio común, como cosa de todos y todas”. Frente al modelo de privatización del agua que nos quieren imponer, “debemos recuperar el interés general y la gestión pública participativa, en lugar de esa peligrosa dinámica de mercantilización y privatización del patrimonio común”.

Aquí puedes descargar el programa III JORNADAS BIODIVERSIDAD PAISAJE Y TERRITORIO ALCALÁ DE HENARES