La dimisión de Bello llega tarde y no despeja las dudas sobre el Partido Popular

La dimisión de Bello llega tarde y no despeja las dudas sobre el Partido Popular

Somos Alcalá considera que la renuncia al acta de concejal del aún presidente del PP complutense resulta insuficiente para una ciudadanía harta de los despropósitos del exalcalde que fue presentado como la estrella fulgurante de las elecciones de 2011.

El gesto tardío de Bello, probablemente provocado más por la fuerza de las circunstancias que por un ejercicio de responsabilidad política, no despeja las dudas y sombras que rodean al Partido Popular de Alcalá de Henares.
Un grupo político que es fiel reflejo de la imagen de las oscuras actuaciones y graves sospechas de las que se han hecho acreedores sus hermanos mayores en el ámbito estatal y que en nuestra ciudad se está traduciendo, tras la pérdida del gobierno municipal, en una guerra abiertamente declarada en el seno del partido conservador.
Durísimos enfrentamientos que están poniendo sobre el tapete la confirmación de las peores sospechas que, a fuerza de continuos despropósitos, se han ido sembrando en el seno de la sociedad alcalaína, víctima propiciatoria de los desmanes de esa “camarilla o corte que ha manipulado y gestionado todo, y que llevan 20 años manejando la ciudad”, según ha señalado el propio Bello recientemente.

Así pues, asistimos a un conflicto entre quienes buscan una supuesta renovación que, a tenor de las declaraciones del ya exedil, más parece una reconquista de los escandalosos privilegios de algunos concejales y asesores populares en el Ayuntamiento que un proceso de cambio que, en cualquier caso, cuenta con nula credibilidad y resultará nimio si no va acompañado de una rendición de cuentas frente a la ciudadanía.
Y no sólo por los años en que el exalcalde no electo ostentó la máxima representación consistorial, sino por el largo periodo de sucesivos gobiernos del PP en Alcalá de Henares que han conducido a nuestra ciudad a un callejón en el que resulta complejo encontrar la salida.

Para Somos Alcalá el balance del paso de Bello por el consistorio complutense –y por extensión de todos los gobiernos del PP en Alcalá- resulta nefasto y deja abiertos muchos interrogantes que habrán de ser respondidos. Algunas frente a los tribunales, como las que protagonizan el actual proceso judicial en curso contra el exedil que habrá de determinar si Bello ha cometido algún tipo de delito punible, con un rosario de detenciones policiales y noches de calabozo de algunos de sus principales colaboradores (incluido algún miembro de su equipo de gobierno). Otras ante las vecinas y vecinos para explicar, entre otras cuestiones, el origen de la lamentable herencia de más de 260 millones de euros de deuda en las arcas municipales, que hipoteca el presente y buena parte del futuro para nuestra ciudad.

Llegados a este punto Somos Alcalá exige que se depuren, con la máxima contundencia y el mayor alcance posible, todas las responsabilidades de quienes corresponda y que se repare el daño causado a la ciudad y sus habitantes durante los últimos años.
En una sociedad responsable la dimisión de Bello debería ser contemplada como un mínimo gesto sin valor alguno si no va acompañado de un ejercicio de dignidad política y social que descarte las operaciones cosméticas y las cortinas de humo para dar paso a la absoluta reparación de los daños ocasionados. La ciudadanía tiene la palabra.