Opinión y debate

Con Pablo Casado el Partido Popular regresa a su peor pasado, el aznarismo insensible a los problemas sociales

La reciente victoria de Pablo Casado, en las primarias para liderar el Partido Popular, confirma de nuevo la incapacidad de la fuerza mayoritaria de la derecha española para dialogar con otros colectivos y atender a las necesidades sociales de la ciudadanía.

En sus primeras declaraciones como nuevo secretario general del PP,aseguraba que va a ser la organización política de las banderas y los balcones. Afirmaciones de exaltación que no pueden evitar levantar una nueva preocupación entre quienes vemos necesario el diálogo, la capacidad de escuchar al diferente, y la capacidad de negociación, para solucionar algunos de los problemas sociales más urgentes que vivimos en este momento.

Algunos medios de comunicación han querido construir la idea de que se ha producido una renovación en el PP, algo difícil de creer si atendemos a las irregularidades que está investigando una jueza sobre algunas de las titulaciones y estudios de Pablo Casado. Lo que realmente ha ocurrido es un ensimismamiento que aleja a esta fuerza política de la posibilidad de desprenderse de la malversación, la corrupción y la prevaricación política, que llevan practicando en los últimos años y de la que sólo hemos podido conocer una parte teniendo en cuenta sus artimañas políticas para impedir la independencia judicial y su manejo de los medios de comunicación públicos.

La resurrección del aznarismo en la calle Génova representa la reconstrucción de una derecha autoritaria, regresiva e incapaz de atender a las demandas sociales. Su principal objetivo es trabajar por los grandes intereses de las grandes corporaciones, por una vieja idea de España monolítica y ultra católica, con tics cercanos a la homofobia, fomento de la desigualdad y regresion a la persecución del derecho al aborto y restricción de las libertades de los colectivos sociales no afines a su ideario.

Ya conocemos municipalmente en qué consiste este proyecto del Partido Popular: llenar de deudas las arcas municipales, favorecer a las grandes constructoras y otras corporaciones; deteriorar los servicios públicos, para construir la idea de la superioridad de la gestión privada frente a la pública; y convertir los derechos en oportunidades de negocio. Política inhumanas sin ningún tipo de escrúpulo que para sacar beneficios aumentan las listas de espera sanitarias, deterioran la enseñanza pública, llevan a cabo obras innecesarias y convierten las ciudades en un terreno de juego para los grandes intereses de ladrillo y de los beneficiarios de la desigualdad social.

Sólo podemos recibir el liderazgo de Pablo Casado como una amenaza para la igualdad, para la fortaleza y calidad de los servicios públicos y para la representación política como el territorio de la diversidad y la tolerancia. Cuando la resolución de algunos problemas y conflictos sociales requiere una derecha tolerante, el Partido Popular ha decidido enrocarse en lo peor de su pasado.Si recupera el poder en las instituciones volverá a generar el sufrimiento social que estamos paliando las fuerzas del cambio.