MANIFIESTO

Frente a los partidos del régimen, rotos por la desconfianza ciudadana y por sus luchas internas, están emergiendo nuevas formas de hacer política.

Aquí y allá se multiplican las experiencias de pequeñas agrupaciones de vecinos y vecinas que sencillamente quieren “cambiar las cosas” y que para ello empiezan por lo que les resulta más cercano.

Se trata de proyectos políticos de gobierno pero que renuncian al “partido”, a la gran organización estructurada por una determinada ideología y sometida a una disciplina piramidal.

Su propósito se podría nombrar, por tanto, con la palabra autogobierno.

La democracia empieza por lo próximo. La política local, las instituciones cercanas, las candidaturas directamente formadas y controladas por los ciudadanos son hoy alguno de los elementos que se han reunido bajo el nombre de “municipalismo”.

Somos Alcalá es un ejemplo de ello, y nuestro propósito es más inmediato. Consiste en devolver realidad a aquella identidad que formaba la definición original de la democracia, allí donde esta debiera comenzar, en el ámbito municipal, donde vienen a coincidir en las mismas personas gobernantes y gobernados.

Alcalá no tiene un proyecto de ciudad, y ningún partido político es capaz de generar la ilusión y la capacidad de movilizar a toda la ciudadanía para gobernar esta ciudad.

No queremos políticos profesionales que antepongan sus cálculos electorales a las necesidades de la gente.

Queremos que los ciudadanos y las ciudadanas complutenses tomen las riendas de su ciudad, porque si no tomamos las instituciones, ellos harán lo que quieran con ellas.

Hay ya una revolución democrática en marcha, una mayoría de ciudadanos normales y corrientes que ha dicho basta, y que se dispone a liberar la política de una minoría privilegiada que sólo vela por sus intereses. Hemos aprendido que la política la tenemos que hacer la gente.

Somos mayoría y queremos recuperar nuestra ciudad.

 

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Agradecimientos: Observatorio Metropolitano de Madrid