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Somos Alcalá celebra la tardía dimisión de Cristina Cifuentes

La formación alcalaína no cree a M. Rajoy cuando dice que se abre una nueva etapa en el PP de Madrid.

Somos Alcalá celebra la dimisión de la ya ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que nunca debió ser presidenta, puesto que las razones de su dimisión ya habían ocurrido antes de las elecciones que le llevaron a trabajar en el Palacio de Correos de la Puerta del Sol. Además, considera que llega tarde y mal. 

La que durante dos años fuera presentada por el Partido Popular como su gran renovación, su mirlo blanco, era una más de tantas ranas que dejaron de ser renacuajos en la sede de la calle Génova. El PP madrileño no se ha regenerado. Para que puedan hacerlo es imperativo que salgan del poder institucional que les hace sentirse impunes. Y, de hecho, podrían haberlo hecho mucho antes si no fuera por el apoyo que ha recibido de Ciudadanos, que le dio la presidencia y ha estado mirando para otro lado desde que se conocieron las irregularidades y falsedades de su máster. Pese a las constantes inco  ngruencias del partido de Alberto Rivera, sorprende que sigan ignorando los acuerdos de los que tanto presumen, como el acuerdo de Gobierno en la Comunidad, donde existe un punto concreto según el cual, quien falsea su currículum, debe renunciar al cargo.

También son igual de importantes las consecuencias judiciales que esto pueda tener, porque estamos hablando de un caso, el del no-máster, en el que se mezclan delitos tan graves como el de falsificación y falsedad documental. Para eso, por desgracia, debe existir una justicia bien dotada de recursos.

Tras la dimisión de Cifuentes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado que “comienza una nueva etapa en la Comunidad de Madrid”. Se trata de nuevo de una falsedad, ya que la ciudadanía madrileña va a continuar sometida a las políticas populares que nos han convertido en la región con mayor desigualdad educativa de España, que han causado terribles recortes en la enseñanza pública mientras aumentaban el presupuesto para la concertada o que han deteriorado la sanidad pública, sin importarle el sufrimiento que causan las enormes listas de espera, la falta de habitaciones, el retraso en importantes pruebas diagnósticas y todo el dolor humano y social que han causado sus políticas.

El caso Cifuentes, el mastergate y el cremasgate, nos han enseñado la capacidad de este partido para mentir a la ciudadanía y cómo, cuando ya han destruido los discos duros o los libros de visitas a sus sedes, no tienen ningún límite en contar medias verdades, medias mentiras y falsedades.

Lo que realmente necesita la Comunidad de Madrid es que quienes la gobiernan se preocupen por mejorar los servicios públicos, por dotar de recursos la enseñanza pública, que es la gran herramienta para mejorar una sociedad, y por dejar de convertirla en una especie de paraíso fiscal para ricos, vendiendo bajadas de impuestos que benefician a los supermillonarios a cambio de aumentar las listas de espera, o poner profesores de apoyo para quienes necesitan más ayuda para salir adelante. Un proyecto sostenido por el Partido Popular y Ciudadanos que genera y aumenta el sufrimiento social a cambio de ayudar a ser más ricos a los que ya son ricos.

Durante estos tres años hemos visto como Cifuentes dedicaba mucho más tiempo a criticar a los Ayuntamientos del Cambio que a mejorar las condiciones de vida de toda la ciudadanía. Ha utilizado todo tipo de argucias para ensombrecer la gestión de estos gobiernos, utilizando los medios de comunicación públicos para hacer creer que su modelo de gestión es el único posible. Por suerte, el cambio a llegado a los Ayuntamientos de muchos municipios de Madrid y ni siquiera las mentiras de la ex Presidenta de la Comunidad serán capaces de detenerlo.